¿Alguien, aunque sea por un ataque de locura transitoria que le apetezca salir a caminar rápido una hora por las mañanas?¿Alguien, no sé, raro, de esa gente que le gusta hablar de cosas un poco más profundas que de los temas de ascensor?¿Con empatía? ¿Tímidos? ¿No queda ya nadie tímido, solo yo? ¿Alguien con valores? ¿Alguien que esté cansado o cansada de tanto yoismo? ¿Alguien que sepa escuchar?... Que le guste pasear o tomar un café o una caña mientras hablamos de lo humano y lo divino?
Que demonios... ¿Alguien con quien hablar de verdad?